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Comunicación Versus Incomunicación

Una de las incongruencias que vivimos en estos tiempos, en los cuales de la globalización ha devenido la “era de la comunicación”, es que tenemos una sensación cada vez mayor de “incomunicación”

Los avances tecnológicos  tales como teléfonos celulares, Internet, fax, , videoconferencia, acortan distancias, comprimen los tiempos, pero no están logrando reducir la soledad, la carencia de entendimiento mutuo, y fundamentalmente, no ayudan a  resolver los problemas que se originan al comunicarnos unos con otros.

Si ponemos el foco en la comunicación como transmisión de información, dejamos de atender a que principalmente existe un factor humano en la misma, en la que están incluidas las historias personales de cada uno, las emociones, las creencias, las necesidades puntuales y las razones por las que se produce un intercambio conversacional.

Es por ello que hablamos de “Conversaciones”, para diferenciar el contenido humano al utilizar el lenguaje. Es a través de las conversaciones que los seres humanos accionamos juntos, reflexionamos, nos expresamos, damos sentido lo que sucede y a nuestro hacer, nos relacionamos unos con otros, trabajamos en equipo y logramos resultados.

Por eso siempre decimos que “la calidad de conversaciones que mantenemos determinan la calidad de nuestras relaciones”. Como ejemplo, muchos de nuestros problemas relacionales surgen cuando prensamos que el otro debe hacer, o debió haber hecho algo sin pedírselo, o al pedirlo sin dar los detalles necesarios para lograr el resultado que esperábamos.

Juzgamos el actuar del otro en base a nuestras creencias, nuestras expectativas, nuestros deseos. En realidad, el otro hace lo que hace en base a sus propias creencias, deseos y necesidades.

Desde este conversar surgen tres situaciones posibles para que se produzca: “Comunicación o  Incomunicación”:
Falta de Diálogo

Tal vez por miedo, por enojos, por vergüenza, por resignación o resentimiento no decimos nada. Nos quedamos en nuestra conversación privada, donde  la otra persona no se entera de lo que está ocurriendo. La relación termina siendo cada vez más lejana, inefectiva, y provista de un fuerte malestar.
Conversar sin llegar a los resultados esperados

Hablamos atacando, desde una posición de “yo tengo razón”, criticando, echando culpas, castigando, quejándonos. No hay comunicación sino “manifestación de ideas”. La relación termina en pelea, en la mutua destrucción, con triunfadores y rendidos.

Conversar obteniendo los resultados esperados

Básicamente nos importa escucharnos. Dejamos hablar al otro desde el respeto básico de saber que es diferente a nosotros, de este modo cuidamos al otro. Luego expresamos nuestras ideas y sentimientos, lo que queremos y necesitamos, de este modo nos cuidamos a nosotros.

Somos capaces de aceptar que, como seres humanos, todos podemos cometemos errores. Pedimos disculpas o hacemos reclamos en caso de que haya sido un compromiso no cumplido. Ponemos ante todo la relación y lo que nos interesa hacer juntos.  De este modo el vínculo se fortalece y profundiza, y la comunicación genera resultados para ambos.

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