La Comunicación como Alma de la Organización
Toda empresa u organización se conforma por personas que se comunican a través de la palabra, los gestos corporales y las emociones que conforman nuestro diario vivir.
Nos abocaremos en este caso a la manera de comunicarnos a través de la palabra y resulta conveniente partir de la pregunta ¿Qué es una Organización? Ya que al respondernos a esta pregunta, podremos transformarla o rediseñarla, dicho de otro modo intervenir efectivamente en ella.
“Organización”, según la Real Academia Española en uno de sus significados es un “Conjunto de individuos que pertenecen a un cuerpo, a un grupo organizado que se propone fines determinados”. Podemos entonces pensar en la organización como “un conjunto de dos o más individuos que cooperan para satisfacer deseos individuales y colectivos, un grupo de seres humanos que se relacionan entre sí y coordinan acciones para producir un futuro común.
Al estar constituidas por personas que se relacionan entre sí por medio de la palabra, podemos inferir que la organización, tanto una gran empresa como una pequeña o mediana, no existirían sin el lenguaje, en realidad en la vida nada ocurre sin él.
Lenguaje es sinónimo de “conversaciones”, nada sucede en las organizaciones si no existe una persona que habla y otra persona que escucha, aún cuando este intercambio se de a través de alguna forma de tecnología actual, teléfono, fax, e-mail, msn, etc. Incluimos dentro de estas comunicaciones todo intercambio con clientes externos a través de cartas, notas, facturas, memos, los cuales son el resultado del intercambio conversacional de dos o más personas internas o externas a la organización.
Existe una relación directa entre las conversaciones que realizamos y los resultados que obtenemos
Los problemas laborales más frecuentes son producto -la mayoría de las veces- de una incapacidad en el manejo de nuestras relaciones. A su vez, la calidad de todas nuestras relaciones depende de la calidad de nuestras comunicaciones. En nuestra vida, la importancia de la comunicación es inmensa. Sin embargo, pocos de nosotros nos proponemos desarrollar conciente y metódicamente nuestra “habilidad para conversar”. Ni en nuestro ámbito familiar, ni en nuestra educación formal, nos han enseñado a comunicarnos efectivamente.
Muchos piensan que “saber hablar”, es sinónimo de “saber conversar”. O, que el sólo hecho de tener la capacidad biológica de oír, implica que sabemos “escuchar a otra persona”. Los seres humanos no nos comunicamos igual que lo hacen los animales o las máquinas. Está toda nuestra “dimensión humana” en juego. Aprender a comunicarnos no tiene que ver con aprender una técnica, un procedimiento, ni un vocabulario. En cambio, tiene que ver con cuestiones mucho más “intangibles”: Confianza, respeto, valores, emociones, necesidades y deseos…
Las conversaciones tienen el poder de transformar la realidad. En las conversaciones que mantenemos a diario dentro de nuestras organizaciones, momento a momento, damos sentido a nuestra existencia y al mundo que nos rodea. No sólo lo describimos, sino que definimos su significado y lo que es posible en nuestro presente y futuro y en el de la organización misma. La forma como nos comunicamos determina los límites de nuestro desempeño y los niveles de efectividad que alcanzamos.
Comunicarnos efectivamente con los demás dentro de nuestro ámbito de trabajo es el medio más poderoso con el que contamos para construir relaciones, oportunidades, confianza, efectividad, respeto y bienestar. La comunicación, es la base en la que se forja la convivencia organizacional y una necesidad humana tan esencial como el descanso o la comida. Por ello, el desarrollo de nuestras competencias conversacionales puede traer a nuestra vida una mayor efectividad y felicidad. Aprender a comunicarnos, a escuchar al otro, a diseñar conversaciones, es una competencia cada vez más necesaria, tanto en el ámbito personal, como en el profesional y empresarial.
Existe conversaciones a las que podemos denominar “generativas” de resultados que perseguimos dentro de la empresa y conversaciones “no generativas” que dificultan el logro de resultados a los que todos individual o grupalmente anhelamos para el logro de los objetivos propuestos. En próximos artículos estaremos brindando a nuestros lectores herramientas básicas para el diseño de nuestras conversaciones, los invitamos a consultarnos y compartir sus opiniones con nosotros.




















