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Qué es la Inteligencia Emocional

Habitualmente estamos acostumbrados a relacionar la inteligencia con la capacidad de raciocinio lógico, con el coeficiente intelectual que determina nuestras habilidades para las ciencias exactas, la comprensión y capacidad de análisis reflexivo, el razonamiento espacial, la capacidad verbal y las habilidades mecánicas.
Ciertamente todo esto forma parte de nuestro intelecto, pero no es la única inteligencia de la que disponemos y podemos hacer uso de otras formas de inteligencia, entre ellas está la llamada INTELIGENCIA EMOCIONAL, sobre la que se viene investigando desde hace años por numerosos autores tales como Daniel Goleman.
Como seres humanos, vivimos y actuamos desde tres dominios autónomos que configuran nuestra persona, Cuerpo, Lenguaje y Emociones, que a la vez funcionan en forma de  coherencia. No podemos sentirnos tristes y ocultarlo en palabras o que no se note en nuestro semblante. De igual modo, cuando nos ponemos alegres por algún resultado esperado, inmediatamente lo mostramos en nuestra postura corporal y lo acompañamos de palabras de optimismo.
La forma de manejar nuestras emociones juega un papel importante en nuestra habilidad para relacionarnos con nosotros mismos y con las personas que nos rodean.
La Inteligencia Emocional es un conjunto de destrezas, actitudes, habilidades y competencias que determinan nuestra conducta, reacciones, estados mentales, que, según el propio Goleman, puede definirse como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones”
Aquí podemos incluir dos tipos de inteligencia:
INTELIGENCIA PERSONAL, a su vez compuesta por una serie de habilidades o competencias que determinan la forma de relacionarnos con nosotros mismos tales como:
  • Conciencia de nosotros mismos que es la capacidad de reconocer y entender las propias fortalezas, debilidades, estados de ánimo, emociones e impulsos.
  • Control de nosotros mismos, la habilidad de controlar nuestras propias emociones e impulsos, de responsabilizarnos de nuestros propios actos, pensar antes de actuar y evitar juicios prematuros.
  • Auto motivación o estado de constante búsqueda y persistencia en la consecución de objetivos, hacer frente a situaciones y encontrar soluciones.
INTELIGENCIA INTERPERSONAL, determina la manera en que nos relacionamos con los demás, la que incluye Empatía que es la habilidad para entender necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar, respondiendo de manera correcta a sus reacciones y Habilidades Sociales, competencia para manejar las relaciones con los demás, saber persuadir e influenciar a los otros.
Es interesante saber que la Inteligencia Emocional no es innata, sino que se puede crearse, alimentarse y fortalecerse a través de los años, combinando nuestro temperamento y experiencias de vida.

Habitualmente estamos acostumbrados a relacionar la inteligencia con la capacidad de raciocinio lógico, con el coeficiente intelectual que determina nuestras habilidades para las ciencias exactas, la comprensión y capacidad de análisis reflexivo, el razonamiento espacial, la capacidad verbal y las habilidades mecánicas.

Ciertamente todo esto forma parte de nuestro intelecto, pero no es la única inteligencia de la que disponemos y podemos hacer uso de otras formas de inteligencia, entre ellas está la llamada INTELIGENCIA EMOCIONAL, sobre la que se viene investigando desde hace años por numerosos autores tales como Daniel Goleman.

Como seres humanos, vivimos y actuamos desde tres dominios autónomos que configuran nuestra persona, Cuerpo, Lenguaje y Emociones, que a la vez funcionan en forma de  coherencia. No podemos sentirnos tristes y ocultarlo en palabras o que no se note en nuestro semblante. De igual modo, cuando nos ponemos alegres por algún resultado esperado, inmediatamente lo mostramos en nuestra postura corporal y lo acompañamos de palabras de optimismo.

La forma de manejar nuestras emociones juega un papel importante en nuestra habilidad para relacionarnos con nosotros mismos y con las personas que nos rodean.

La Inteligencia Emocional es un conjunto de destrezas, actitudes, habilidades y competencias que determinan nuestra conducta, reacciones, estados mentales, que, según el propio Goleman, puede definirse como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones”

Es interesante saber que la Inteligencia Emocional no es innata, sino que se puede crearse, alimentarse y fortalecerse a través de los años, combinando nuestro temperamento y experiencias de vida.

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